La de extracción de tierras raras sigue creciendo a medida que avanza la transición energética. Sin embargo, los métodos actuales para obtener estos elementos continúan generando altos volúmenes de residuos, uso intensivo de químicos y fuertes impactos ambientales. En ese escenario, un equipo de bioingeniería de la Universidad de California en Berkeley presentó una solución que podría cambiar por completo el paradigma.
Los investigadores desarrollaron un virus modificado que funciona como una esponja molecular capaz de capturar elementos estratégicos desde aguas ácidas asociadas a faenas y relaves. El avance se basa en reprogramar un bacteriófago virus que afecta solo a bacterias para que incorpore dos funciones clave: una molécula que se une selectivamente a lantánidos y otros elementos de tierras raras, y una proteína sensible a la temperatura que permite agrupar y separar el material capturado.
Virus para extracción de tierras raras sustentable
El proceso es simple para la extracción de tierras raras: los virus se introducen en el agua contaminada, se adhieren a los metales críticos y luego, con un leve aumento de temperatura, se agrupan y sedimentan. Ajustando el pH, liberan los elementos casi puros y quedan listos para reutilizarse. Todo el ciclo ocurre sin ácidos fuertes, sin reactores químicos y sin generar residuos tóxicos.
Las pruebas más exigentes se realizaron usando drenaje ácido de mina, uno de los desechos más complejos del sector. Ahí, el sistema mostró alta selectividad por tierras raras y mantuvo su rendimiento tras múltiples ciclos. Para la minería, esto abre la puerta a recuperar metales estratégicos desde pasivos ambientales, optimizar la economía circular y reducir costos de procesamiento.
El enfoque también podría adaptarse para litio, cobalto, cobre o platino, lo que lo convierte en una plataforma biotecnológica con proyección para extracción primaria, reprocesamiento de relaves y reciclaje de residuos electrónicos.
En un contexto donde los países buscan independencia en minerales críticos sin profundizar daños ambientales, esta tecnología entrega una alternativa que combina eficiencia, selectividad y bajo impacto.














