Chile avanza, pero la prevención sigue pendiente
En el país, la seguridad minera ha mostrado progresos importantes. De acuerdo con Sernageomin, en 2010 se registraron 45 fallecidos, mientras que en 2025 la cifra bajó a 15. Esto representa una reducción cercana al 67%.
Sin embargo, los accidentes graves siguen siendo uno de los principales desafíos de la industria. Por eso, el foco hoy está en fortalecer la prevención y avanzar hacia herramientas capaces de identificar los riesgos antes de que deriven en una tragedia.
Los datos ya existen, pero están dispersos
La minería opera a diario con información valiosa que generan sus propios sistemas. El problema es que esos datos suelen estar repartidos entre distintas plataformas, cada una enfocada en una parte de la operación.
Sin embargo, al mirar ese conjunto completo aparecen las llamadas señales débiles. Son condiciones que, vistas de forma aislada, parecen menores, pero que al converger pueden aumentar la vulnerabilidad de un proceso. De hecho, los accidentes graves rara vez tienen una sola causa. Suelen ser el resultado de varias señales que coinciden en un mismo momento y lugar sin haber sido conectadas a tiempo.
Qué son los controles críticos
Conviene aclarar el concepto que atraviesa toda la discusión. Los controles críticos son las barreras clave que impiden que un riesgo se transforme en una fatalidad, por ejemplo un sistema de bloqueo de energía o un protocolo de aislamiento. Cuando esos controles fallan o no se aplican bien, la probabilidad de un accidente grave se dispara.
Precisamente por eso el dato del ICMM es tan relevante. Si el 83% de las muertes se asocia a fallas en esos controles, vigilarlos de forma anticipada se vuelve central.
La propuesta de ZYGHT
Frente a ese desafío, la empresa ZYGHT, un software de gestión de seguridad para la minería y la industria, desarrolló Safety Intelligence. La herramienta analiza los datos operacionales de las faenas para identificar condiciones de vulnerabilidad antes de que converjan en un accidente grave.
La idea central es traducir esas señales dispersas en información accionable, es decir, en datos claros que permitan tomar una decisión. Además, en este caso busca presentarlos en un lenguaje de riesgo de negocio útil para ejecutivos y directorios.
«Hoy el desafío no es necesariamente generar más información, sino lograr interpretar de manera integrada los datos que las operaciones ya producen», explica Mario Jara, CEO de ZYGHT. Según dijo, cuando esas señales se cruzan y se vuelven accionables, es posible entregar a los ejecutivos «una mirada anticipada del riesgo y apoyar decisiones antes de que ocurra un evento grave».
Un cambio en la pregunta de fondo
Más allá de la herramienta, la seguridad predictiva plantea un giro en cómo las organizaciones abordan el riesgo. Safety Intelligence funciona como una capa de inteligencia construida sobre el software de ZYGHT. Su modelo de vulnerabilidad busca detectar cuándo la acumulación de señales débiles empieza a configurar una condición de riesgo que cada sistema, por separado, no advierte.
Así, cambia la pregunta que se hace la industria. Si esa acumulación puede detectarse antes, la consulta deja de ser solo «qué haremos cuando ocurra el próximo accidente» y pasa a ser «por qué no lo sabíamos antes».
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