Atacama concentra minerales estratégicos para la transición energética, pero también resguarda una biodiversidad microbiana de alto valor científico y productivo. Bajo sus suelos áridos, salares, valles, zonas costeras y sectores de alta montaña, habitan microorganismos capaces de adaptarse a condiciones extremas de salinidad, radiación UV y baja disponibilidad hídrica.
Este es el campo de estudio que Rómulo Oses, académico e investigador de la UDA y del Centro Regional de Investigación y Desarrollo Sustentable de Atacama (CRIDESAT), lidera desde hace una década. Su trabajo impulsa la creación de un catastro de ecosistemas y microorganismos exclusivos de la región, buscando transformar esta información en una línea base para abordar los actuales desafíos ambientales, productivos y tecnológicos.
La investigación integra biología, geología, química y ciencias ambientales, con el apoyo de sensores remotos, imágenes satelitales, drones, monitoreo en terreno y escáneres de suelo. Esta combinación tecnológica permite caracterizar los territorios de la región según sus variables climáticas, edáficas y geomorfológicas.
Hallazgos únicos y potencial para la agricultura
Entre los hallazgos destacan especies bacterianas únicas como Arthrobacter endophyticus y Cellulomonas atacamensis, las cuales han demostrado una alta capacidad de adaptación a condiciones extremas y beneficios directos para la resiliencia de plantas de cultivo.
El investigador de la UDA afirmó: “A lo largo de estos 10 años de estudio sobre el rol de los microorganismos en la estabilización del suelo, hemos evidenciado que su formación no depende únicamente de procesos geológicos, sino también de la interacción activa con la biota microbiana”.
“Nuestra región es una zona de transición climática, con gradientes latitudinales y altitudinales, lo que la convierte en un punto estratégico para estudiar los efectos del cambio climático a escala global”, agregó el académico.
Ante esto, Oses propuso la creación de un “banco de germoplasma microbiano” en la macrozona norte, orientado a conservar y gestionar recursos genéticos con alto potencial en biotecnología, remediación ambiental, agricultura en zonas áridas y minería sustentable. Específicamente para la industria minera, estas colecciones podrían aportar al desarrollo de soluciones vinculadas a la descontaminación, recuperación de suelos y nuevas herramientas para operaciones acordes a estándares más limpios.
“El conocimiento generado permite transformar la biodiversidad microbiana en un recurso estratégico para la región y el país (…) Regionalmente, necesitamos fortalecer la protección y regulación de este patrimonio, evitando la extracción no autorizada de recursos biológicos y promoviendo su caracterización”, planteó el experto.
Asimismo, enfatizó la urgencia de articular esfuerzos entre la academia, la industria y el Estado para financiar y escalar estas investigaciones. El objetivo es transitar desde una lógica de proyectos puntuales hacia programas institucionalizados de mayor alcance, con metas verificables, recursos asegurados y acceso a redes y ecosistemas de innovación que aceleren su desarrollo.
Investigación aplicada y formación de capital humano
Actualmente, la UDA ejecuta proyectos orientados a probar la resistencia de microorganismos de Atacama en ambientes simulados, despertando interés en la astrobiología y la biotecnología internacional. El horizonte es posicionar a la región como un referente global en la investigación de extremófilos y en la gestión sostenible de recursos biológicos únicos.
“En Atacama existe un universo de microorganismos que todavía están por conocerse y que presentan adaptaciones muy singulares. La formación de capital humano avanzado de pre y postgrado —mediante la nueva Licenciatura en Ciencias y el Doctorado en Biotecnología en Bioproducción Sustentable— representa una estructura clave para concatenar estos esfuerzos”, señaló Oses.
Frente a 2035, la Universidad de Atacama elaboró un Plan de Desarrollo de Capacidades de Investigación, enmarcado en la postulación al Fondo I+D+i Universitario Territorial. Esta hoja de ruta abarca líneas críticas como la sostenibilidad hídrica, resiliencia climática, transición hacia una matriz productiva sostenible, cohesión social, fortalecimiento del capital humano avanzado y gobernanza basada en evidencia.
En un territorio históricamente marcado por la minería, la investigación microbiana abre un importante espacio complementario de desarrollo científico y productivo. Atacama, además de aportar los minerales críticos que demanda la transición energética, también resguarda un arsenal biológico capaz de impulsar una minería más sustentable, una agricultura adaptada al desierto y nuevas respuestas frente a la urgencia climática.














