Más energía por cada tonelada de cobre
El informe mide ese fenómeno con la intensidad energética, es decir, la energía requerida por cada tonelada producida. Según Cochilco, ese indicador aumentó un 36% en la década.
La principal razón es el tipo de mineral. Con el agotamiento de los minerales oxidados, el sector procesa cada vez más sulfuros de cobre, que exigen más energía. Además, entre 2015 y 2024 el consumo del sector creció un 23,9%, por sobre el 21,9% del consumo energético nacional. El sector representa cerca del 15% de la energía que usa el país.
Electricidad y combustibles, casi a la par
La demanda se reparte casi en partes iguales entre electricidad y combustibles. De hecho, por primera vez en la serie evaluada, los combustibles superan levemente a la electricidad.
Sin embargo, ambos vectores evolucionan de forma distinta. Según el informe, cerca del 80% de la electricidad proviene de fuentes renovables, acreditadas mediante contratos. En cambio, los combustibles concentran el mayor desafío, porque el diésel representa el 93% de ese consumo. Su combustión genera emisiones directas, difíciles de sustituir en el corto plazo y ligadas al transporte en camiones de extracción.
Dónde se concentra el consumo
El estudio también detalla en qué etapas se usa más energía. En concreto, la minería a rajo abierto explica el 44% del total, casi enteramente con diésel.
A ello se suman las plantas concentradoras, con un 28%, que son esencialmente eléctricas. Entre ambas etapas reúnen cerca de tres cuartos del consumo del sector. Por su parte, la hidrometalurgia y la fundición retroceden, por el agotamiento de los óxidos y las restricciones de capacidad de fundición.
El agua de mar, el proceso que más crece
Un dato destaca por su rapidez. Según Cochilco, el consumo eléctrico asociado al uso de agua de mar se multiplicó por 5,6 en la última década.
Ese crecimiento se explica, sobre todo, por la impulsión, es decir, la energía necesaria para bombear el agua desde la costa hasta las faenas, muchas veces en altura. De esta manera, el agua de mar se consolida como un uso energético cada vez más relevante para la minería.
Gestión energética y el desafío del diésel
El informe también destaca avances en eficiencia. Según Cochilco, el 98% de las operaciones afectas a la Ley de Eficiencia Energética ya cuenta con un Sistema de Gestión de la Energía implementado.
Con todo, el diagnóstico es claro. La alta penetración de electricidad renovable y los sistemas de gestión son avances relevantes. No obstante, el uso intensivo de diésel sigue siendo el principal desafío de la transición energética de la minería. Por eso, el estudio refuerza la necesidad de profundizar la eficiencia energética y avanzar en la descarbonización de los combustibles.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánta energía consumió la minería del cobre en 2025? Según Cochilco, 210,6 petajoules (PJ), un 27,3% más que en 2015. Un petajoule equivale a unos 277,8 gigawatts-hora.
¿Por qué sube la intensidad energética? Porque se necesita más energía por cada tonelada de cobre. Según el informe, ese indicador aumentó un 36% en la década, sobre todo por el mayor procesamiento de sulfuros de cobre, que exigen más energía que los óxidos.
¿Qué pasa con la electricidad y los combustibles? La demanda se reparte casi a la par. Cerca del 80% de la electricidad es de origen renovable, mientras que en los combustibles el diésel concentra el 93% y es el principal desafío por sus emisiones directas.
¿Dónde se concentra el consumo de energía? En la minería a rajo abierto, con un 44% casi enteramente diésel, y en las plantas concentradoras, con un 28% eléctrico. Entre ambas suman cerca de tres cuartos del total.














