Cómo funciona el programa
El programa nació en 2012 y es abierto. Entrega a los participantes un espacio para aprender y sumarse al monitoreo de parámetros ambientales clave. Entre ellos, la calidad del agua y del aire, y los niveles de ruido en las zonas cercanas a la mina.
En cada jornada, los participantes acompañan a los equipos técnicos al terreno. Allí observan y recolectan muestras, incluso en los puntos donde se descarga el agua tratada de la operación, en ríos cercanos y en otros cuerpos de agua. Luego, esas muestras se analizan en laboratorios independientes. Además, los asistentes participan del monitoreo del aire y del ruido.
El valor de ver el monitoreo en acción
La gran diferencia de este enfoque es que se hace en terreno. Así, los participantes ven cómo se monitorea el ambiente, entienden qué parámetros se miden y pueden preguntar directamente a los especialistas.
El programa está abierto a un amplio grupo de actores. Entre ellos, representantes de las comunidades vecinas, instituciones académicas, organizaciones sociales, organismos públicos y medios de comunicación.
Una universidad como garante independiente
Un rasgo distintivo del programa es la participación del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) como tercero independiente desde 2021. Un tercero independiente es una entidad externa, sin relación con la empresa, que valida los resultados y les da credibilidad.
La universidad recolecta y analiza muestras ambientales. De esta manera, aporta una mirada académica independiente, ayuda a generar información técnica confiable y fortalece la capacidad científica nacional en materia de monitoreo ambiental.
Qué dicen los resultados del agua
Según Barrick, al tomar el control del sitio realizó trabajos de remediación e implementó salvaguardas ambientales, incluido el monitoreo voluntario del agua por terceros independientes. La remediación es el conjunto de acciones para reparar o limpiar un terreno afectado.
La empresa sostiene que esas verificaciones muestran que la calidad del agua cumple los estándares e, incluso, ha mejorado. «Los resultados del monitoreo confirman que la calidad del agua cumple los estándares aplicables y, en el caso del arroyo Margajita, muestran una mejora a lo largo del cauce y en su entrada al río Yuna», señaló Carlos Sánchez Alegre, líder de Sostenibilidad y Permisos de Barrick Pueblo Viejo.
Para el ejecutivo, el monitoreo de largo plazo permite demostrar con datos la evolución de estos cuerpos de agua. «Reforzamos un enfoque de gestión ambiental transparente y basado en evidencia», agregó.
Un modelo de confianza con la comunidad
El ejercicio número 59 continúa un programa que se repite cada tres meses desde 2012. Al dar a las partes interesadas acceso directo a las actividades de monitoreo, y al sumar la supervisión académica independiente, se ha consolidado como una plataforma de transparencia y diálogo.
Aunque el caso es de República Dominicana, es un modelo relevante para la discusión chilena. La relación de confianza entre la minería y las comunidades, sobre todo en torno al agua, es hoy uno de los grandes desafíos del sector en el país.
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