El potencial de Bolivia, según Viera
Buena parte de la exposición se centró en el país anfitrión. Según Viera, Bolivia podría duplicar sus exportaciones mineras, desde unos US$5.752 millones hasta US$10.000-12.000 millones hacia 2032. Incluso, proyectó que podrían llegar a US$15.000-18.000 millones en 2035, si el país moviliza entre US$12.000 y US$15.000 millones de inversión en una década.
El problema, según planteó, no es el recurso. «La geología ya la tiene, le faltan reglas estables, institucionalidad técnica y paz social», señaló. A su juicio, ese es justamente el camino que construyó la provincia argentina de San Juan, un referente minero en la región.
Un superciclo con fecha de vencimiento
Viera enmarcó todo en lo que llamó un superciclo de los minerales críticos, es decir, un período largo de alta demanda y precios. Como señal de esa competencia global, mencionó los acuerdos que Estados Unidos ha firmado en la región.
Entre ellos citó un marco con Argentina de hasta US$130.000 millones con precio piso para el litio, un acuerdo con Chile por 13 minerales y un memorándum de entendimiento con Bolivia. Por eso, su advertencia fue tajante. «La ventana es finita, quien no destrabe permisos, paz social e infraestructura en esta década cederá la renta a Australia, Congo, Indonesia o Kazajistán», aseveró.
El verdadero negocio está «aguas abajo»
Para Viera, no basta con tener los minerales. El desafío de fondo de Latinoamérica es otro. La región es una potencia en la extracción, pero la renta y el poder geopolítico se concentran aguas abajo, es decir, en las etapas de refinación y manufactura.
En esa línea, llamó a dar un salto hacia productos de mayor valor. «Avanzar hacia cátodos, refinados y química del litio es la decisión estratégica que define si capturamos o regalamos el valor de la transición», afirmó. Los cátodos son láminas de cobre de alta pureza, un producto más elaborado que el concentrado.
Las recomendaciones para la región
A partir de ese diagnóstico, Viera planteó varias recomendaciones estratégicas para Latinoamérica. La principal fue generar un frente minero regional entre Chile, Perú, Argentina y Bolivia, con estándares comunes. Juntos, recordó, controlan más del 40% del cobre mundial.
Además, propuso industrializar las riquezas minerales y declarar el cobre y el litio como elementos de seguridad nacional, protegiendo los yacimientos. Eso sí, advirtió sobre un riesgo. El peligro, dijo, es caer en una «trampa de seguridad nacional», donde los yacimientos dejan de ser activos comerciales para convertirse en objetivos geoestratégicos militarizados o politizados.
La exploración y los proyectos greenfield
Otro eje de la exposición fueron los proyectos greenfield, es decir, los que parten desde cero a partir de nueva exploración. Viera insistió en la necesidad de hacer más exploración geológica para contar con una cartera de futuros proyectos.
En ese punto, destacó las nuevas tecnologías de exploración, que permiten reducir costos y tiempos. Para él, el factor decisivo no es el mineral en sí. «El mineral no determina el desarrollo, lo determina la gobernanza», sostuvo. Según su lectura regional, «Chile debe recuperar velocidad, Perú gobernabilidad, Argentina credibilidad de largo plazo y Bolivia, simplemente, empezar».
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