La Región de Antofagasta se vuelve a situar en el centro de la discusión sobre el futuro laboral y productivo de la minería del país. En el contexto de la reciente EXPONOR 2026, la Alianza CCM-Eleva presentó los resultados del Capítulo Regional de Antofagasta del Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería 2025-2034.
El documento entrega una radiografía detallada del estado actual del ecosistema laboral y proyecta los requerimientos de capital humano que enfrentará el sector durante la próxima década.
Los indicadores macro confirman el peso específico de la zona, donde Antofagasta concentra actualmente el 50% del empleo minero del país. Durante los últimos años, el dinamismo de las operaciones y su cadena de valor sumó cerca de 20 mil personas a la fuerza laboral regional, lo que permitió superar la barrera de las 100 mil personas ocupadas.
Proveedores: el ecosistema que tracciona el empleo
El informe expone que el motor laboral de la industria, más allá de las compañías mineras, está en las empresas proveedoras. Vladimir Glasinovic, director del Programa Eleva de Fundación Chile, Alianza CCM-Eleva, lo resumió así: “Las empresas proveedoras siguen siendo el principal motor de generación de empleo en la minería, concentrando cerca del 75% de los puestos de trabajo del sector y liderando la incorporación de nuevos talentos.”
“Sin embargo, el gran desafío que enfrentamos es asegurar la disponibilidad de capital humano para sostener el crecimiento de la industria. Nuestro estudio proyecta que, durante la próxima década, la Región de Antofagasta requerirá más de 18 mil nuevos trabajadores y trabajadoras, principalmente debido al recambio generacional asociado a los procesos de retiro”, agregó.
Esto refuerza la necesidad de fortalecer la articulación entre industria, educación y territorio para desarrollar las competencias que demandará la minería del futuro. Se hace patente la urgencia de reemplazar a una fuerza laboral en proceso de salida, en un escenario en que la planificación técnica, la formación especializada y la atracción temprana de talento surgen como condiciones necesarias para sostener el crecimiento del sector.
Avances en inclusión y déficit de talento joven
En la ámbito de diversidad, Antofagasta exhibe resultados robustos. La participación femenina en las empresas mineras de la región alcanza un 25,8%, supera el promedio nacional y consolida a la zona como un referente sectorial.
Natalia Morales, gerente del Consejo de Competencias Mineras, Alianza CCM-Eleva, destacó la creciente presencia de mujeres en áreas de operación y mantenimiento, que definió como espacios que históricamente han estado masculinizados. “Esto refleja que las acciones impulsadas por las compañías están generando cambios reales y abriendo más oportunidades para que las mujeres se desarrollen en roles estratégicos para el futuro de la minería”, señaló.
La composición demográfica por edad encendió una señal de alerta para la sostenibilidad operacional, ya que en las empresas mineras las dotaciones senior sobre los 55 años representan un 17% del total regional, mientras que la participación de talento joven, menor de 29 años, apenas alcanza un 8%.
El contrapeso nuevamente está en las empresas proveedoras, que muestran mayor elasticidad para integrar nuevas generaciones, con un 18,3% de participación de menores de 30 años.
Esta brecha instala la pregunta en la minería del norte de cómo atraer, formar y retener nuevas generaciones en un sector que avanza hacia mayores niveles de automatización, especialización técnica y exigencias operacionales.
Se plantea que la respuesta, más allá de las compañías mineras, pasa también por la capacidad del sistema educativo, los proveedores y los territorios para construir trayectorias laborales conectadas con las necesidades reales de la industria.
El nudo territorial: operar y residir en el norte
Se aborda también la relación entre matriz productiva y asentamiento territorial. Seis de cada diez trabajadores que se desempeñan en la minería regional viven en la misma región donde trabajan, aunque este indicador permanece por debajo del promedio nacional.
Asimismo, más de 16 mil trabajadores de empresas mineras residen en la Región de Antofagasta, con una mayoría que desarrolla sus funciones en operaciones ubicadas dentro de esta misma zona.
Este punto relaciona el vínculo entre minería, empleo local e impacto económico regional, ya que la residencia de trabajadores en la zona permite que una mayor parte del valor que genera la industria permanezca en el territorio, con efectos positivos en el comercio, servicios, educación técnica y planificación urbana de las comunas mineras.
El diagnóstico es que, para sostener el desarrollo estratégico del norte del país durante la próxima década, la industria minera deberá fortalecer la articulación entre la oferta de educación técnica especializada, las empresas proveedoras, las compañías titulares y las comunidades locales.
Queda el desafío de preparar los nuevos talentos para una minería en plena transición, con perfiles más técnicos, especializados y conectados con las necesidades productivas y territoriales del sector.














